Los tallos son cuadrados con 1-5 cm ancho, 3-5 mm grueso. Las flores son grandes de 8-16 cm de diámetro, de color blanco a rojo y con numerosos pétalos.
La fruta es comestible, similar a la pitaya fruto del género cercano Hylocereus, aunque no tan grande, siendo sólo de 3-4 cm de longitud.
Existen miles de cultivares diferentes, con flores espectaculares. Son particularmente populares en el sur de California, donde hay asociaciones de aficionados que organizan exposiciones y eventos alrededor de estas plantas.
Requieren un sustrato muy bien drenado (son plantas epifitas) y una buena luminosidad, aunque libre del sol directo. Hay tantas recetas de sustratos como cultivares. Una muy popular en California es 1/3 de turba, 1/3 de perlita y 1/3 de corteza triturada de pino.
No soportan heladas pronunciadas. Cuando las temperaturas se aproximen a 0 °C, hay que reducir los riegos al máximo.
Pueden reproducirse por esqueje (con el que obtendremos una copia exacta de la planta madre) o por semilla, que es un proceso lento en el que con los años obtendremos flores de muy diversos colores y formas.